sábado, 25 de febrero de 2017

Fiat 8V Supersonic, el Otto Vu diseñado por Ghia que te conquistará

Antes de comenzar a leer, echa un ojo a las fotos del fiat v8 de 1953, para entender este proyecto en toda su extensión. Un coche sublime, ciertamente… y toda una sorpresa para una compañia que había cimentado su historia con coches pequeños y populares como el Topolino (responsable de motorizar a Italia). Sin que nadie lo esperase, Fiat revolucionó el panorama automovilístico con un deportivo propulsado por un motor V8.
 Presentado en el Salón de Ginebra de 1952, el Fiat 8V (conocido como Otto Vu en su tierra natal) había tenido un desarrollo curioso. Comenzando por su nombre, ya que a pesar de emplear un motor V8 de 2 litros no pudieron emplear esa denominación en su coche ya que Ford la tenía registrada en ese momento. La solución italiana: invertir la V y el 8. La parte mecánica corrió a cargo de Fiat, que equipó el motor Tipo 104 V8 con una inusual arquitectura del 70 grados y en el que no escatimaron gastos.

 Más decisivo si cabe fue el trabajo de Siata, departamento interno de competición y personalización de Fiat y especialistas en puesta a punto y rendimiento. Suyas fueron, por ejemplo, el chasis y la suspensión delantera y trasera independiente.


 Desde Fiat se ofreció esta nueva plataforma a los carroceros italianos, y rápidamente Zagato, Balbo, Pinin Farina, Vignale y Ghia trabajaron en dar trajes excepcionales a la nueva plataforma. De todos ellos, el Fiat 8V Supersonic nos parece el mejor. De hecho, fue tal la reacción del público ante el diseño que Ghia decidió realizar una producción limitada, dirigida directamente al mercado estadounidense. En total creó 15 unidades de Supersonic sobre la plataforma del Fiat 8V, a los que se sumarían otros tres Jaguar XK 120 Supersonic y el único Aston Martin DB2/4 MKII Supersonic.








 El diseño “espacial” corrió a cargo del legendario diseñador Giovanni Savonuzzi, un genio que más tarde sería contratado por Chrysler para que trabajase en los diseño del Turbine y que también firmó el famoso Cisitalia 202, el Ghia Gilda o el Ferrari 410 superamerica Ghia.




 El motor V8 de 1.953 entrega 115 CV y está ligado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades, suspensión independiente de cuatro muelles y frenos de tambor hidráulicos en las cuatro ruedas. Buenas cifras y cualidades para la época, sí, pero lo que realmente conquista del coche son las líneas de su carrocería. Parece ser que el diseño “Supersonic” había sido propuesto originalmente para un Alfa Romeo de competición, pero al final fue Fiat el que se quedó con él.

 Enamora desde cualquier lado en el que lo mires. El morro curvado en el frontal, con la parrilla ovalada y los faros redondos insertados en ella. O la línea de diseño totalmente horizontal, que rematan en la zaga dando forma al lugar donde se alojan la ópticas, que simulan los “escapes” de un motor a reacción. El mejor diseño de vanguardia de la era Jet.
 Comprenderás que se trata de los Fiat 8V más buscados, deseables… y caros. Sobre todo si, como la hermosa unidad que ilustra este artículo, con ese color verde-azulado, que perteneció al piloto de carreras estadounidense Lou Fageol y que en 2015 completó una restauración que duró ocho años.



 Y sí, se vende. Tiene el número de chasis chasis 000049 con el número de motor 000085 salió de la fábrica de Fiat el miércoles 14 de julio de 1953 y recibió el décimo cuerpo Supersonic de los quince fabricados (en la carrocería luce la estampación “810”). Hay indicios para pensar también que fue la unidad expuesta en el Salón de Ginebra de 1954, lo que le da todavía más caché y en todo este tiempo apenas ha tenido cinco propietarios. Todos han cuidado el coche escrupulosamente (el segundo dueño se encargó de recuperar el motor original) y desde su última restauración no deja de ganar concursos de elegancia. Y los que le quedan.


jueves, 23 de febrero de 2017

PROXIMA SALIDA DOMINGO DE PIÑATA

El próximo domingo dia 05 de marzo, domingo de piñata,haremos la primera salida del año con motivo de la celebración de los carnavales , el lugar de encuentro será en la calle Carrera Escultor Estévez junto a la Plaza de la Constitución de la Orotava a las 9:30 de la mañana, permaneceremos en exposición hasta las 11:30, hora en la que arrancaremos motores para realizar un corto recorrido por el valle (hemos solicitado permiso al Ayto. de Puerto de la Cruz para que nos permita pasar por la Calle Santo Domingo, Plaza del Charco, ya que por motivos del Carnaval se encontraría cortada al tráfico rodado y se nos ha concedido), realizando una parada que esta por concretar en el municipio de los Realejos, para posteriormente almorzar en el Restaurante el Gran Chaparral en la Perdoma. Todos los socios que quieran inscribirse deberan hacerlo antes del viernes 03 de marzo personandose en la sede del club o llamando al número 618740516. Gracias.
PD: Se sugiere ir ataviados con disfraz u otros atuendos carnavaleros, se premiará al mas vistoso.

viernes, 17 de febrero de 2017

ATLAS BABYCAR 2S. MICROCAR

Dicen que el hambre agudiza el ingenio y en el caso de los coches que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial, lo cierto es que los fabricantes y diseñadores estrujaron al máximo sus meninges para poder dar vehículos a una población que convivía con la escasez.
En aquella época floreció como nunca en la historia la fabricación de microcoches, como el BMW Issetta, el Brustsh Moppeta, (en España teníamos también algunos)…  y uno de los más interesantes estéticamente fue este Babycar Atlas 2S, desarrollado como prototipo por la Société Annonay Sofravel (SAS), que fue mostrado al público en los Salones de París de 1948 y 1949 por la Société Industrielle de Livry (SIL) de París… y acabó fabricandose en Duriez.
 Con un diseño moderno de roadster, su carrocería de 2,74 metros de longitud lucía guardabarros redondos y bulbosos, el diseño del Atlas Babycar 2S se realizó completamente en acero, sobre un chasis tubular robusto y muy bien diseñado. Contaba con una suspensión delantera de muelles helicoidales, dirección de piñón y cremallera y frenos de tambor con cable en sus cuatro ruedas (dos piezas fundidas de aluminio… realmente elegantes).


 Se testaron varias mecánicas antes de comenzar su producción y al final el encargado de propulsar el vehículo fue un motor de un solo cilindro AMC de 175 cc que rendía 8,5 CV. Para evitar la necesidad de equipar un diferencial que encarecería el producto, el motor solamente impulsaba la rueda trasera izquierda mediante un cardán, a través de transmisión manual de cuatro velocidades que sumaba marcha atrás. Se arrancaba con una palanca de tracción montada en el piso en la cabina.


 El mismo diseño básico de este pequeño coche se empleó en otros dos microcoches. como el Kover y el Le Piaf, pero el Atlas era el más caro y mejor equipado, con “lujos” como puertas, parabrisas plegables, faros incorporados con bordes cromados o la parrilla barroca. Pero ni este ni sus sucedáneos tuvieron mucho éxito y en 1953 dejaron de fabricarse.
















El Babycar que ves en estas imágenes formó parte del catálogo del famoso museo Bruce Weiner de Madison, Georgia (EE.UU.). Lo descubrieron en Francia en sus condiciones originales, lo que unido a su elegancia y a su rareza, hizo que compensase realizar una restauración minuciosa. Y no era fácil, ya que apenas había referentes… más allá de fotografías antiguas que hubo que mirar con lupa.

 En ese proceso se descubrieron cosas sorprendentes. La escasez de materiales, por ejemplo, obligó a que en lugar de utiliar arandelas planas de acero en los brazos de la dirección fuesen sustituidos por monedas de un franco.


 Su propietario actual lo ha mimado, sobre todo en el apartado mecánico, que cumple a la perfección y aseguran que se conduce realmente bien. El aspecto es espectacular, lo mires por donde lo mires. Si ahora nos hemos acordado de él es porque esta unidad se subasta… Todavía no hay un precio estimado, pero a buen seguro que pujarán alto por él ya que no desentonaría en ninguna colección, por su belleza, lo cuidado de su restauración… y sobre todo su rareza. El 11 de marzo saldremos de dudas, en la subasta de Amelia Island.

domingo, 12 de febrero de 2017

Alfa Romeo Giulietta Sprint Speciale, el lienzo de Bertone

Después de repasar la serie Bat que Alfa Romeo había encargado a Bertone entre 1953 y 1955 parecía extraño que la firma italiana no se hubiese atrevido a emplear un diseño tan aerodinámico en algún coche de producción. Sí los hubo. El primero de ellos fue el Giulietta Speciale Tipo 750 SS, que se gestó allá por 1959. Y el segundo fue este Alfa Romeo Giulietta Sprint Speciale, en el que se plasmaron muchas ideas de Bertone, padre de la criatura.


 "Padre” del Giulia Sprint Speciale (en realidad prácticamente el mismo coche, con otra mecánica), se fabricaron apenas 1.366 unidades, lo que lo convierte en uno de los coches de cuatro cilindros favoritos entre los coleccionistas (y entre muchos que no podemos serlo).
 Estaba impulsado por el mismo motor de 1.290 centimetros cúbicos con doble árbol de levas, que había demostrado ser tan capaz en Giulietta Sprint Zagato, y con un coeficiente aerodinámico notablemente bajo, de apenas 0,28 Cd, el Alfa Romeo Giulietta Sprint Speciale parecía contar con otra mecánica bajo el capó y superaba sin dificultad los 190 km/h, una cifra inaudita en aquella época para un coche de 100 CV.

 El Giulietta Sprint Speciale se denominó Tipo 101.20 para diferenciarlo del Tipo 750 SS. Había algunos cambios respecto al modelo precedente, como las puertas de acero, los carburadores Weber 40 DCOE2 carburetors, el morro más alargado y afilado, paragolpes diferentes, mejoras en sonido del escape o el lema “Giulietta Sprint Speciale” en el lateral. Contaba con ventanas de cristal (se dijo adiós a las de plexiglas, y a pesar de eso el peso se quedaba en 820 kg, lo que explica sus prestaciones).
 El motor estaba ligado a una transmisión manual de cinco velocidades (la misma que el Giulietta Sprint Zagato de competición) y contaba con suspensión delantera independiente y suspensión trasera de eje rígido con resorte helicoidal y amortiguadores. Para detenerse contaba con la ayuda de frenos de tambor en las cuatro ruedas.
 Una de esas únicas 1.366 unidades fabricadas, con el chasis número AR177369, es la que ves en las imágenes que ilustran este artículo. Resulta increíble cómo, 55 años después sus líneas continúan siendo tan evocadoras y sugerentes, sobre todo en esa pintura azul Bluelette, que es la misma con la que salió de fábrica.

























También cuenta con el motor original, que parece que nunca ha sido sacado de su vano. Es algo bastante extraño, casi inédito en un coche de sus características y se debe sin duda a la historia que hay detrás del coche. Ha permanecido los últimos 42 años en manos de una familia parisina que no lo ha restaurado ni modificado, hasta el punto de contar con las alfombrillas originales (tan sólo se han retapizado los asientos). Quizá de forma involuntaria, pero haber permanecido en esa cápsula del tiempo ha hecho que su valor sea todavía mayor. Subastado el 8 de febrero en París, se esperaba que alcanzase un valor entre 120.000 y 150.000 euros. ¿Mucho o poco por uno de los coches de cuatro cilindros más bellos y aerodinámicos de la historia?