jueves, 31 de marzo de 2016

52 TOYOTAS DE LOS 70 ABANDONADOS EN UN CONCESIONARIO DE CHIPRE

Desde hace 40 años, 52 Toyota ‘nuevos de fábrica’ crían polvo y óxido en medio de la isla de Chipre, en la zona desmilitarizada que se encuentra entre la parte griega y la turca. Vistamos esta fantasmagórica tierra de nadie.
 En un lugar de Nicosia, permanecen cubiertos de polvo más de medio centenar de coches. Esta es la historia de 52 Toyota abandonados en la isla de Chipre.
 Este lugar tiene muchos nombres: línea verde, zona de contención, tierra de nadie, zona desmilitarizada. Y solo hay una forma de visitarla: acompañado de soldados de las fuerzas de paz de la ONU que prestan servicio aquí en Chipre desde hace medio siglo.
 En julio, esta era una calle comercial aún llena de vida. Me refiero a julio de 1974. Desde entonces, este desolado cinturón atraviesa la capital, Nicosia, y divide la ciudad, y toda la isla, separando la zona griega de la turca. Es uno de esos lugares absurdos de este mundo. Lleva cuatro décadas aislado. 40 años con la hierba creciendo entre sus aceras. Está prohibido pisar, andar, filmar... Recuperar el lugar, en definitiva. ¿Con qué fin?
 En el local se amontonan viejos televisores; a su lado hay una botella de Pepsi abierta, ampollas de medicinas, revistas viejas, cachivaches varios aquí y allá. En tiempos de libertad, tenía dos plantas con un local adyacente. Dentro, hay un Toyota Corolla Deluxe, uno de los 52 Toyota abandonados en Chipre y bajo la capa de polvo compruebo que es de color rojo. Tiene las ruedas en el suelo, pero apenas veo corrosión.
La firma Dickran Ouzounian & Co. se dedicaba al principio a vender bicis; luego fue una empresa de mantenimiento de viviendas y, desde 1962, se convirtió en agencia importadora de Toyota. Desde su fundación, en el año 1896, han tenido buenos años y otros no tanto. Pero aquel día caluroso del verano de 1974 fue sin duda el peor de todos.
El jefe del negocio, Stephan Ouzounian, acababa de hacer un pedido a Japón de 52 nuevas unidades de Toyota: varios Corolla, Carina, algún Celica y hasta varios Crown, berlinas de tamaño grande y segmento ejecutivo. Utilitarios, coupés deportivos... todos llegaban en barco hasta Famagusta y después eran conducidos durante algo menos de 50 km hasta el concesionario.
Ouzounian los había depositado temporalmente en un garaje subterráneo tan grande como un campo de fútbol. Los primeros compradores iban a recogerlos en pocos días. Pero algo sucedió entonces. La Operación Atila. La invasión de la zona norte de la isla por parte de las tropas turcas. Crisis militar en la zona. Solución: todos fuera.

Desde 1974, las tropas de la ONU controlan esta zona de contención que divide el país y la capital y ningún chipriota puede pisar esta franja desde entonces.
Los 52 coches recién comprados por Ouzounian se perdieron. También 700 bicicletas, 360 neumáticos, e infinidad de piezas de repuesto. Montante total de las pérdidas: el equivalente a unos 130.000 euros de la época actual.
En una guerra no hay seguro que valga. Este garaje se encuentra en tierra de nadie, un lugar en el centro de la ciudad que no tiene ni cien metros de ancho. “Desde entonces estamos esperando a recoger los coches”, dice el hijo, Dickran Ouzounian Junior. Algunos para el museo de Holanda, otros para Tokio, un par para quedárselos. Estos coches son, sin duda, una parte importante de la historia del automóvil.

La combinación de polvo y suciedad convierte a estos coches en unas macabras obras de arte. El escenario perfecto para una película de esas postapocalípticas

 cuentakilometros marcando solo 37 millas.

imagen del sotano del concesionario

Esperemos que algun dia puedan ser rescatados de este letargo, y puedan lucir como en sus mejores tiempos.

viernes, 25 de marzo de 2016

36 CORVETTES ABANDONADOS EN UN GARAJE DE NUEVA YORK

Por allá en 1988, mucho antes de que existieran los teléfonos celulares y los mensajes de texto, el canal de música VH1 pasaba por una difícil situación financiera. Como consecuencia de lo narrado los directivos del VH1 le encomendaron al productor independiente de televisión Jim Cahill, la tarea de elevar el perfil nacional del canal. Una vez, mientras Cahill conducía lentamente a través de un monumental “atasco” en una autopista de Los Ángeles, se le ocurrió la idea de hacer una gran rifa de 36 Corvettes. Si, un Corvette de cada año producido desde 1953 hasta uno de 1989, el año en que se efectuaría la gran rifa.
 Fotografía de los 36 Corvettes, en fila india durante la promoción

 La idea era simple pero novedosa. El sorteo se haría entre todos aquellos que aceptaran el cobro de dos dólares por llamar a inscribirse a un número telefónico que empezaba por 1-900. La compañía telefónica AT&T le devolvería a VH1 US $1.49 por cada inscripción. Para darnos una idea de la magnitud del negocio, solo en el primer día se inscribieron 190.000 personas y cuando se cerraron las inscripciones, más de 1.300.000 personas se habían registrado, dejándole a VH1, una cifra cercana a los US$ 2.000.000.00. Lo que siguió durante los meses siguientes fue una ola de compras de proporciones épicas. Cahill se gastó US$ 610.000.00 (aproximadamente US $ 1.100.000.00 de hoy) del dinero recogido por la alicaída VH1, en lo que a los directivos de la empresa les debió haber parecido una frenética orgía compradora. De acuerdo con un artículo en la revista “Vette”, publicado en esa época, Jim Cahill compró los 36 coches a diferentes dueños y aun cuando todos no estaban en condiciones óptimas, si se encontraban operables.

Jim Cahill, posa con un hermoso Chevrolet Corvette, modelo 1961

 Catorce de los Corvette eran convertibles y 25 de los 36, tenían transmisiones automáticas. Cahill llevó los Corvettes de lanzamiento comercial en lanzamiento comercial, los mantuvo meticulosamente limpios y en general los movió por todas partes, dentro de la ciudad de Los Ángeles, con todo el lío que ello causaba. Él también hizo lo que cualquiera de nosotros haría, se encargó de conducirlos todos y cada noche, durante 36 noches consecutivas, llevó uno diferente hasta su casa. De esa forma se dio cuenta que aunque la mayoría estaban buenos y sanos, otros eran una verdadera pesadilla mecánica.
 El concurso resultó ser un evento extraordinario. Cuando llegó el momento de la rifa, un joven llamado Dennis Amodeo, de profesión carpintero y residente en Long Island, en el Estado de Nueva York, salió favorecido y acto seguido voló a California y recibió en una ceremonia en Culver City, de manos de Mike Love, ex integrante de la banda musical “The Beach Boys”, un aro de 2.5 kilos que contenía todos los juegos de llaves de los 36 Corvettes. Ahora, de acuerdo a la investigación de Daniel McDermon, periodista del New York Times, es cuando la historia se torna bien interesante…
  El carpintero Amodeo nunca llegó tan lejos, mientras pensaba que iba a hacer con semejante flota. Inmediatamente fue contactado por el famoso artista pop Peter Max. Max, un artista gráfico estadounidense que tiene su estudio en Manhattan, Nueva York, es en buena parte el responsable del movimiento del diseño “Sicodélico” de la década de 1960.
 Max también se hizo famoso por su estilo “Cósmico de los 60’s”, en el que usaba colores vibrantes y aunque pintó desde un Boeing 777, hasta el Chevrolet MonteCarlo de la estrella de NASCAR Dale Earnhardt, no le interesaban en absoluto los coches, a pesar de haberle comprado la colección entera de Corvettes al afortunado carpintero de Long Island. El mismo Max dijo en una entrevista: “Me enteré de la colección a través de un amigo, con eso en la mente me fui a dormir y poco después tuve un sueño que incluía porristas, los 36 Corvettes y un estadio lleno de gente gritando ‘esos son los coches de Peter Max’, naturalmente, cuando me desperté, saqué la billetera y los compré”.

 
 Colección de 36 Corvettes rifados por el canal VH1, cuando eran embarcados hacia Nueva York

 El negocio con Dennis Amodeo de Long Island se hizo de la siguiente manera: Max contactó a Amodeo y llegó a este acuerdo – US$ 250.000 en efectivo, más US$ 250.000 en obras de arte y una porción de los ingresos, si los Corvettes se volvían a vender. A pesar de tener algunas reservas Cahill facilitó la preparación y entrega de los 36 Corvettes, para que fueran enviados a Nueva York, garantizando que todos estaban limpios y funcionaban, cuando se montaron a los camiones. La historia entonces se torna deprimente para los que amamos los coches. Debido a que Max estaba trabajando simultáneamente en varios proyectos y era investigado por evasión de impuestos por el temido IRS (oficina de impuestos nacionales de Estados Unidos) los Corvettes estuvieron aparcados e inmóviles por un buen tiempo, luego fueron cambiados de lugar un par de veces más y finalmente terminaron en el sótano de un edificio de apartamentos en Brooklyn, que en su época fue una planta de impresión del periódico “New York Daily News”, sitio en el que permanecieron inmóviles, acumulando polvo por más de 20 años.

 Imagen del lamentable estado en que permanecieron los Corvette por años

 No podríamos decir que Max dejó estos coches a su suerte, para que se pudrieran porque nunca realmente los abandonó del todo, simplemente permanecieron relativamente escondidos hasta mayo de 2005, cuando un escritor de la revista “New York” los descubrió y escribió una columna. Acto seguido, un miembro del blog de amantes y entusiastas del deportivo americano “Corvettes Digital” leyó la columna, se interesó y fue a echar un vistazo, tomo muchas fotografías que luego publicó en internet y los seguidores del blog se enloquecieron. Tener tres docenas de estos legendarios bi-plazas americanos, llenos de polvo y escondidos de los ojos de los entusiastas, causó una inesperada reacción en cadena en el mundo Corvette. Muchos se ofrecieron a guardarlos gratuitamente, para que no se pudrieran y una constante romería de amantes de los Corvettes inventaba cualquier excusa para entrar a verlos, incluyendo a Patrick Gramm, propietario del blog “Corvettes Digital”.
 Desde este otro ángulo se puede observar el grado de suciedad de los 36 Corvettes de Peter Max.

 La colección era tan provocativa que el New York Times escribió un artículo en su blog, creando tanta expectativa que David Burroughs, el director general de “Bloomington Gold”, se atrevió a emitir una valoración del lote a ciegas, estimándolos en US$ 840.000. Un inquilino en el edificio de apartamentos donde se guardaban los Corvettes, twitteó expresando su alegría porque las 3 docenas de Corvettes, habían sido retirados del edificio. Daniel McDermon, periodista del New York Times que también vivía en el edificio, lleno de curiosidad decidió hacer una investigación más amplia, desenterró a Cahill y habló con Peter Max. El resultado fue bastante más que predecible, y los Corvettes estaban ahora en un nuevo lugar que no sería revelado. En ese momento (2010) Max todavía pensaba hacer algo con ellos, pero estaba esperando respaldo financiero para el proyecto, sin embargo ese respaldo nunca llegó y los Corvettes, siguieron acumulando polvo en un lugar secreto, lo que generó gran consternación en el legendario Jim Cahill.

 Estado en que permanecieron, por muchos años, los 36 vehículos Chevrolet Corvette.

 Según el artículo publicado en el diario “The New York Times”, el pasado 23 de Octubre de 2014, replicado el mismo día por el blog de “Hemmings Daily”, en junio de 2014, cuando Chris Mazzilli, coleccionista de Corvettes y fundador de “Dream Car Consulting” estaba mostrando su Corvette 1971, en el Car Show de ‘Old Westbury Gardens’, un tipo se le acercó y empezó a hacerle preguntas acerca de los valores reales y los costos de restauración de una serie de Corvettes, por lo cual Mazzilli cayó en la cuenta y le preguntó si se trataba de los Corvettes de Peter Max. El tipo era Peter Heller y en efecto se refería a los Corvettes de Peter Max. Su primo Scott Heller, había sido abordado por Max para encontrar un nuevo garaje para guardarlos y la conversación pronto cambió de rumbo cuando Max expresó que posiblemente los vendería. Siendo así Scott Heller, se puso en contacto con su primo Petter Heller y un grupo de familiares suyos de apellido Spindlers los compraron, aunque nunca se reveló la cifra pagada.

 Chevrolet Corvette, modelo 1953 – Número 291, de los 300 fabricados

 Después de este encuentro casual en el Car Show de ‘Old Westbury Gardens’, los primos Heller, le pidieron a Chris Mazzilli, que fuera a Nueva York para que inspeccionara los Corvettes, acompañado del restaurador Dave Weber (cuya tienda, “Vintage Automotive Restorations”, se especializa en Corvettes y en muscle cars ) . Luego de haber pasado un sábado completo revisando e investigando coche por coche y con mucho polvo en sus zapatos, Mazzilli y Weber le contaron a los Heller y a los Spindler lo bueno, lo malo y lo feo de su reciente compra. Adicionalmente les dieron un rango del valor de los coches. La buena noticia para los compradores fue que pagaron una cifra dentro de ese rango y la mala es que restaurarlos no iba a ser barato. En resumen, parece no tener sentido financiero restaurar los modelos entre 1974 y 1984, ya que su valor de reventa no se acercaría al costo de la restauración. Hay otros que definitivamente son joyas ocultas, como el Corvette de 1953, uno de los 300 fabricados y cuya placa lo identifica con el # 291 o el Corvette modelo 1957 e inclusive el Corvette modelo 1956, de color ‘cascada verde’ (al que le falta su motor original), así se requiera un poco de dedicación para llevarlos nuevamente a su esplendor original.

Chevrolet Corvette, modelo 1956, de la colección de Peter Max

 Aunque ninguno de estos Corvettes tienen un motor de bloque grande o vienen con opciones raras y deseables, todos tienen mérito como piezas de la historia de Corvette, además de haberse visto envueltos en una gran leyenda urbana, atados a un gran artista que una vez capturó el espíritu de una época.

  Fotografía de los Corvettes de 1953 y 1956, en el taller de restauración


Este es el Chevrolet Corvette, modelo 1956, color cascada verde en restauración

 Chevrolet Corvette, modelo 1967, con una imagen nueva, listo para ser restaurado

 Chevrolet Corvette, modelo 1983.

 Independientemente de su valor, todos serán intervenidos, para dejarlos en buenas condiciones mecánicas y tan presentables como sea posible. En cuanto a los planes a largo plazo, los propietarios preferirían venderlos en un solo lote a un coleccionista interesado, aunque todos reconocen que esta es una posibilidad muy remota. Por el momento no se han contactado con las casas de subastas, pero probablemente tendría más sentido venderlos uno por uno, sin embargo, desde el punto de vista emocional, ¿quién no querría ver a estos Corvettes juntos haciendo parte y adornando una gran colección?


miércoles, 23 de marzo de 2016

PRIMER PILOTO ESPAÑOL DE FORMULA 1

La mayoria de los españoles pensamos que el primer piloto de formula uno en pilotar un ferrari ha sido nuestro bicampeón del mundo Fernando Alonso, sin embargo mucho antes que el y que la afición de la Formula uno calara en el público español, estuvo a los mandos de un cabalino rampante de formula uno Alfonso de Portago.
Alfonso Cabeza de Vaca y Leighton, Marqués de Portago(Londres, 1928-Guidizzolo- Italia 1957).Los Cabeza de Vaca familia de la nobleza española,cuyo miembro mas destacado fue el conquistador Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, descubridor de Florida. Alfonso aunque nació en Inlaterra conservó la nacionalidad española.
Sin ninguna necesidad de trabajar, el joven alfonso encontró en el deporte y el enfrentamiento al riesgo un sentido a su vida. Practicaba muchos deportes como el golf, el polo, las carreras de caballos, la aviación (sobrevolo el Támesis y pasó bajo el puente de Londres)
El comienzo en el Automovilismo fue a través de su amigo americano Edmund Nelson que organizaba carreras a pequeña escala. Portago conoció a Luiggi Chinetti, importador de Ferrari para los Estados Unidos. Corrió como copiloto de Chinetti en la Panamericana, empezando aqui su verdadera afición.
Con un Ferrari sport de 3 litros se inscribe en enero de 1954 en los 1000km de Buenos Aires, pero de Portago no sabe conducir este tipo de coche, por esta razón vendió el Ferrari y compró un Maseratti de 2 litros, con el que va aprendiendo a conducir en carreras.
Progresa rapidamente y comienzan sus primeras victorias en el GP de Metz, Nassau Speed Week, y acon un nuevo Ferrari, hay que tener en cuenta que con los coches que corria eran adquiridos por el mismo. Entre estas victorias tiene su primer accidente grave en Nurbugring y en 1955 se rompe una pierna en silverstone con un Ferrari

De Portago solicita al Commendatore (Enzo Ferrari) ser piloto oficial de la marca, este le envía una foto del accidente de Nürburgring como respuesta, aunque más adelante se incorpora en la Scuderia Ferrari.

En 1956 Enzo Ferrari invita a De Portago a unirse al equipo Ferrari junto a Fangio, Collins, Musso entre otros destacados pilotos. En tres años, el rico Marqués De Portago entra en el clan de los grandes pilotos de Fórmula Uno, aunque sus victorias están más en las carreras Sport.


Alfonso tenía un estilo muy peculiar de conducir, un tanto brutal y espectacular. Alto y guapo no le faltaban admiradoras aunque estaba casado con la americana Caroll McDaniel, fruto de este matrimonio fueron sus hijos Andrea y Antonio Cabeza de Vaca y McDaniel. De Portago tuvo varias relaciones extramatrimoniales, tuvo un hijo con la modelo Dorian Leigh, primera modelo de la firma Revlon, que falleció en Julio del 2008 a la edad de 91 años. También mantuvo relaciones   con Linda Cristal. Actriz argentina que vimos por los '70 en la serie televisiva "El Gran Chaparral", en el papel de Victoria Montoya. Esta fue la última mujer que besó en vivo a De Portago, en la salida de las Mille Miglia, antes de su fatal accidente. Actualmente Linda vive en Argentina.

 aqui le vemos con su esposa Carrol Mac Daniel
 una de sus muchas aventuras extramatrimoniales la actriz Linda Cristal

la modelo Dorian Leigh


Fue en Cuba, a principios de 1957 donde De Portago tuvo una de sus mejores carreras. Al volante de su Ferrari Monza, tomó rápidamente la cabeza por delante de Fangio con Maserati 300 S. Aquel día el argentino no pudo con el aristócrata español. Fue necesario que un problema de carburación en el coche de De Portago hiciera que estuviera demasiado tiempo en boxes y que Fangio ganara la carrera.
 
Averia de su Ferrari Monza

Su amigo Fangio


El 12 de Mayo de 1957 la 24 edición de la Mille Miglia tocaba a su fin sin haberse producido el más mínimo percance. De repente cambió la situación, a 40 Km. de la meta comenzaron a llegar noticias estremecedoras

El Ferrari Nº 531 había sufrido un accidente muy grave, iba a mas de 200 Km/h cuando reventó el neumático delantero izquierdo. Después de varios bandazos y vuelcos, cayó encima del público. El coche se desintegró y el Marqués De Portago con solo 28 años y su copiloto Edmund Nelson, murieron en el acto al igual que 10 espectadores, muchos de ellos niños y los heridos fueron muy numerosos. Varias fueron las opiniones sobre el accidente, pero todo señala que De Portago no hizo caso a sus mecánicos que ya le habían advertido sobre la fatiga que habían observado en los neumáticos del Ferrari.
Dibujo del accidente

Estado en el que quedó el Ferrari de Alfonso Portago.

 Admirable su corta y agitada vida de este aventurero y activo deportista, que puso el nombre de España en un alto nivel, cuando  en este país la afición al automovilismo deportivo  todavía no había despertado.
 Para finalizar ponemos una selección de fotos de los coches que condujo portago en su corta pero apasionante vida.

 Ferrari 335 S con el que tuvo su fatal accidente
 Ferrari 335 S justo antes del fatal accidente
Ferrari 335 S
 Ferrari 250 MM(Mille Miglia)
 Ferrari 860 Monza
 Osca MT 4
 Maserati GC 2 Litros
 
Ferrari- Lancia D50 F1