miércoles, 25 de mayo de 2016

PLYMOUTH BELVEDERE ENTERRADO EN 1957

El 15 de junio de 1957, en la ciudad de Tulsa, Oklahoma, fue enterrado un flamante Plymouth Belvedere Sport en una bóveda de cemento, junto a otros objetos comunes de la época (algunas cervezas, un paquete de cigarrillos, pinzas para el pelo, un ticket de aparcamiento sin pagar etc), como parte de las celebraciones del 50º aniversario de la ciudad. En aquellos años, Tulsa era una de las ciudades que más coches tenía por habitante, y se les ocurrió que la mejor forma de mostrar su orgullo a las futuras generaciones, sería dejando como testimonio una cápsula del tiempo.
 Enterrar el coche en un sarcófago tenía lo suyo; su nuevo dueño sería quien adivinara o más cerca estuviese del número de la población exacta de la ciudad después de medio siglo (o sea en el 2007), por lo que el resultado se conocería y el premio se adjudicaría después de 50 años. El búnker se abriría el 15 de junio de 2007 y se entregaría el premio al feliz ganador o a uno de sus descendientes.
El organizador de esta novedoso evento, fue Virgin Exner, quien pensó que ésta era la única forma de que la gente del nuevo milenio se pueda hacer una idea del buen gusto y la visión futurista que tenía el pueblo en 1957. Por cierto, el ganador o sus herederos, también serían los afortunados propietarios una cuenta de ahorros con $ 100, que iría ganando su correspondiente interés bancario durante 50 años. En aquella época $ 100 equivalían a unos $ 800 actuales.
El coche, con apenas 6 Km de recorrido (la distancia desde el concesionario), fue sellado en una bóveda de concreto subterránea, de aquellas que tan de moda se encontraban en aquella época por el asunto de la Guerra Fría. Se suponía que el bunker estaba construido bajo los orgullosos estándares americanos, y de hecho, fue publicitado como un sitio construido para resistir un ataque nuclear.
Este búnker permaneció allí durante medio siglo, justo en la intersección de la 6th Street y Denver Avenue, enterrado bajo un pequeño parque, donde sólo una placa metálica recordaba el curioso y original evento a las nuevas generaciones.
Para inicios del 2007 comenzaron con los preparativos para la tan esperada apertura, pero el día del evento, toda la gente se llevó una gran desilusión.
Con la prensa y televisión como testigos, la bóveda fue desenterrada y abierta  el 14 de junio 2007 durante las celebraciones del centenario del Estado. Recién ahí se dieron cuenta que el hormigón con el que había sido construido el búnker, era todo menos impermeable, y que sus uniones en la cubierta nunca habían sido herméticas, por lo que hubo medio siglo de filtraciones y goteras que dejaron prácticamente inservible al vehículo. Sin duda había sido un caso de negligencia en la construcción del silo, o desde el inicio no se lo tomaron tan en serio al asunto.del deplorable estado en que se encontraba el pobre coche.

Estado en el que se encontraba el Plymouth Belvedere despues de 50 años.


 Cuadro de mandos antes
Y después de la limpieza.


 Curiosamente más bien, el resto de artículos enterrados en el maletero del vehículo resultaron ilesos, aunque algo enlodados y herrumbrados. Entre lo que se pudo recuperar estaban algunas unidades de cerveza Schlitz y un latón grande de gasolina que iba a ser utilizada para encender el motor, en caso de que ésta ya no fuera el combustible utilizado para vehículos en el 2007.
 Como les había comentado, este coche era el premio que ganaría la persona que más se acercara a adivinar la población de Tulsa en el 2007, y el afortunado resultó ser un tal Raymond Humbertson, quien vaticinó que esa cifra sería de 384.743 frente a la cifra real que fue de 382.457. Sin embargo este señor Humbertson había muerto en 1979 y su esposa en 1988, no tuvieron hijos, así que se localizó a unos sobrinos.
 Algunos expertos en autos clásicos creen que el Belvedere se hubiese valorado en unos $ 50.000 si el bunker lo mantenía en buenas condiciones, pero que resultó estar tan dañado y corroído que su valor actual es sólo histórico. Actualmente el coche se encuentra en manos de un experto en remover óxido con unos productos químicos.
Estado del Belvedere 57 después de 2 años de remoción del óxido en una empresa especializada.
No sabremos que suerte correra finalmente, Seguramente terminará en algún museo de la historia del automóvil ya no por su valor sino por lo curioso de su historia.



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