jueves, 13 de septiembre de 2018

Aston Martin DP215, así es el coche británico más valioso

Aston Martin siempre ha sido un fabricante muy ligado a la competición. A principios de los 60 y bajo el mandato del mismísimo David Brown, nació uno de los modelos más exitosos e icónicos de la marca, el Aston Martin DB4 GT. Precisamente con esa base ganadora en Le Mans se llevaron a cabo unos prototipos de lo más interesantes. Después de dos intentos (DP212 y DP214), en 1963 vería la luz el Aston Martin DP215, un coche que ahora puede hacer historia.


El motivo es que podría convertirse en el coche británico más valioso de la historia, superando incluso los 18 millones de euros por los que se vendió el Aston Martin DBR1 el pasado año. Este DP215 será sacado a subasta por RM Sotheby’s durante la Monterey Car Week que ya se está celebrando. La casa calcula que alcanzará un valor de entre 20 y 25 millones de dólares (entre 17,3 y 21,6 millones de euros al cambio actual). 



¿Y que es lo que hace tan especial a este ejemplar para que alcance semejante valor? Pues en primer lugar su destacado pedrigrí. Se trata de la única unidad que se hizo, un prototipo de competición que fue además el último de este tipo desarrollado por David Brown. Destacaba por su aerodinámica y su motor de seis cilindros en línea y 4.0 litros. Gracias al trabajo de personalidades como John Wyer o Ted Cutting, llegó a las 24 Horas de Le Mans con muchas expectativas.



Aunque no consiguió terminar esa carrera, se convirtió oficialmente en el primer vehículo en romper la barrera de los 300 km/h. De hecho, el Aston Martin llegó a rodar a 319,6 km/h en la recta Mulsanne y los ingenieros creían que tenía potencial para más. A pesar de su retirada prematura, fue reparado e hizo su aparición en otras pruebas con fallos mecánicos. El jefe de equipo, John Wyer, dimitía y ese mismo año se cerraba el departamento de competición de Aston Martin.





 Aunque el Aston Martin DP215 fue conservado con la esperanza de volver a los trazados en 1965. Algo que no pudo ser posible debido a un fatídico accidente en la autopista M1 durante unas pruebas nocturnas. Por suerte, volvería a la vida en 1974 cuando fue comprado por Malcolm Calvert (trabajador de Aston Martin). Aunque había perdido piezas originales como el motor o la transmisión, en ese momento comenzaría una restauración de lo más compleja.

 Posteriormente fue adquirido por Nigel Dawes, un conocido coleccionista que se puso a trabajar con Ted Cutting (que había sido le diseñador original). Encontraron un motor de 4.2 litros del DP214 que podía ser lo más parecido al que montó originalmente, además de una nueva transmisión y tres carburadores Weber. También se hizo un importante trabajo con su carrocería y su interior, de forma que el Aston Martin DP215 volvía estar listo para pisar las carreteras.


Dawes se lo vendería a Anthony J. Smith en 1996. Posteriormente, en 2002, volvió a cambiar de manos en un llamativo acuerdo que también implicaba a un Ferrari de Fórmula 1. En manos de Neil Corner (podría ser todavía el propietario) sufrió algunos cambios importantes, también con la ayuda de Ted Cutting. Se reconstruyó la transmisión S532 basándose en la del DP212 (solo se hicieron seis), formada por nada menos que 1.000 piezas, y se llevó a un estado de perfecta conservación.


P.D: Finalmente el Aston Martin DP215 se ha convertido en el coche británico más valioso que haya sido subastado. Supera al Aston Martin DBR1 con un precio de venta de 21,5 millones de dólares, lo que supone unos 18,53 millones de euros al cambio actual.]







viernes, 7 de septiembre de 2018

ARRANCAMOS DE NUEVO!!!

 Comunicamos a nuestros socios que hoy viernes 07 de septiembre volvemos a abrir nuestra sede en el horario habitual.

Un saludo
La Junta Directiva

domingo, 19 de agosto de 2018

No te pierdas esta escena inédita que no salió en The Italian Job

The Italian Job es una película que ha quedado grabada en la retina de muchos aficionados del mundo del motor. Todo el mundo recuerda a los tres MINI Cooper atravesando las calles de Turín y en algunas escenas espectaculares. No hay dudas de que el  filme dirigido por Peter Collinson en 1969 se ha ganado un hueco en nuestra lista de películas para los amantes del motor. Ahora, casi medio siglo después, nos topamos con una escena inédita de la película.
Se conoce como “Blue Danube” por la pieza de música clásica que se reproduce durante la misma. La escena iba a ser incluida en la película, justo después de la huida de la banda de Charlie Croker (Michael Caine) con sus MINI. El caso es que entran en una pista de patinaje y allí se encuentran con otros tres Alfa Romeo Giulia que son conducidos por la policía italiana. Y en ese momento empieza una de las secuencias más curiosas que nos podríamos encontrar.

ESTA ES LA ESCENA QUE FUE ELIMINADA:


Con la orquesta tocando la pieza creada por Johann Strauss II comienza un baile totalmente sincronizado por la pista de hielo. Los pequeños MINI de los ladrones intercambian posiciones con los Alfa de la policía de manera magistral y bastante espectacular. El deslizamiento del suelo y la suavidad de los movimientos dejan una coreografía bastante divertida en la que ninguno de los vehículos sufre daño alguno.
El resultado es el que cabía esperar, los MINI Cooper siguen huyendo y la policía se queda estancada en la pista de patinaje. Lo cierto es que no nos hubiera importado encontrarnos con esta escena en la película original. Sin embargo, los productores consideraron que ralentizaba demasiado el ritmo de la persecución, que incluye otras escenas más vivas como la de la presa o la de los túneles. Finalmente fue eliminada y ahora la recuperamos y podemos visualizar gracias a Youtube.

ESCENA COMPLETA DE LA PERSECUSION.
 

jueves, 26 de julio de 2018

CHEVROLET CORVAIR¿ REALMENTE EL COCHE MAS INSEGURO DEL MUNDO?

Pongámonos en situación. A poco de comenzar la década de los 60 del siglo pasado, parece que los estadounidenses comienzan a pensar en coches pequeños. Sí, hasta entonces su gusto por los coches enormes, caros de mantener y con unos acabados nada cercanos al lujo, parecía hasta normal que el mercado europeo les cerrase las puertas (donde además el combustible no era tan accesible).

General Motors, viendo el panorama, lanzó uno de los coches más controvertidos de su historia. Hablamos del Chevrolet Corvair, un intento de crear un coche compacto de aspecto juvenil y aire deportivo. Las soluciones técnicas fueron avanzadas, cierto, incluso demasiado




El Chevrolet Corvair gestado por el ingeniero Edward N Cole tenía la apariencia de un sedán, con el motor en posición trasera y refrigerado por aire, algo totalmente inusual en el mercado norteamericano. Desde luego, la inspiración del pequeño Volkswagen Beetle era evidente.

 Aprobar un diseño tan poco americano por una marca tan genuninamente yankee como Chevrolet se debió a diversas circunstancias. Para empezar, Cole les “vendió” el proyecto como si porcediese de Holden. Mientras se debatía si aprobarlo o no, llegó la recesión americana de finales de los años 50. Los tres grandes fabricantes de Detroit sufrían los peores años de la postguerra… mientras que Volkswagen no paraba de aumentar ventas. Esto supuso el espaldarazo definitivo al proyecto Corvair. No fueron los únicos en lanzar coches pequeños: Ford puso el Falcon en el mercado y Chrysler el Valiant, desesperados por hacer caja para paliar las pérdidas del año anterior.

El esquema del Chevrolet Corvair era poco habitual, con suspensiones independientes montadas en una plataforma en Y, de horquillas en el eje delantero y eje oscilante trasero (por el peso del motor se hacía necesaria, pues a pesar de ser de aluminio, acabó pesando 36 kg más de lo que estipulaban los ingenieros). Esta geometría de suspensión dio muchos quebraderos de cabeza ya que provocaba comportamientos anómalos en el eje trasero.
Para reducir ese problema desde General Motors recomendaban una presión de neumáticos traseros mucho mayor… pero los compradores no hicieron demasiado caso a estas advertencias de seguridad.




 Desde luego, el Chevrolet Corvair prometía sobre el papel. Acanzaba 137 km/h con un consumo aceptable. Sus ventas fueron modestas (los estadounidenses preferían el Ford Falcon, más cómodo y robusto) y de ahi que decidiesen cambiar el enfoque del coche para crear el Corvair Monza, con un aire más de coupé. Además de ser el primer coche con turbo de la industria norteamericana, empezó a tener éxito de ventas.

 chevrolet corvair monza.

Fue entonces cuando los fallos de ingeniería terminaron por salir a luz y ensuciaron el buen nombre del coche. El motor trasero facilitaba la conducción en terrenos con barro o nieve, pero en condicciones normales empezaban a surgir los problemas. Para empezar, una fuerte corriente de viento o la toma de una curva cerrada podía desnivelar el coche y hacerlo difícil de manejar.
El diseño de la suspensión trasera que explicábamos antes hacía que, en curvas cerradas (o si pillabas un bache a cierta velocidad), los portantes de las ruedas se deformasen y no recuperaban la posición original, generando mucho desgaste y rotura de neumáticos. En honor a la verdad hay que decir que la mayoría de conductores no sufrió percance alguno, pero si se hacía una maniobra brusca, era muy posible sufrir una vuelta de campana.

 Se dejó en manos del mercado qué ocurriría con el Corvair. Mientras se vendiese aceptablemente, seguiría fabricándose. Pero entonces llegó la estocada definitiva, de manos de un joven abogado llamado Ralph Nader. Tras enterarse de las protestas por esa estructura de motor trasero y sobreviraje excesivo, en 1965 escribió el libro Inseguro a Cualquier Velocidad. El coche se hizo famoso (muy a pesar de General Motors) y el pánico acabó por llevar el caso al Congreso de los EE.UU.




Nader no iba solamente en contra del Corvair, sino de todos los diseños de coches que podían ser peligrosos (atacaba incluso al Escarabajo), pero General Motors gestionó muy mal la situación y la emprendió contra el abogado, lo cual generó una contrademanda en su contra. La publicidad negativa redujo las ventas a la mitad en 1966 y tres años después acabó su producción.
El sustituto del Corvair fue el Chevrolet Vega, que jamás alcanzó el éxito de su predecesor. Porque, a pesar de ser uno de los coches malditos de Detroit (como el Ford Pinto), estuvo diez años en producción, tenía algunas soluciones innovadoras y había muchos compradores muy satisfechos con él. Sus seguidores aseguran que otros coches, como el Mercedes 300 SL (el mítico alas de gaviota), tenía lso mismos inconvenientes… pero nadie escribió nunca un libro para documentarlos.

 Desde luego, con su ingeniería rediseñada, el Corvair habría sido un coche fabuloso para enfrentarse a la Crisis del petróleo de 1973, que propició la explosión del mercado de los compactos. Pero eso es solamente una hipótesis.

 A día de hoy, su fama sigue vigente… y hay quien todavía se atreve a dar volantazos para comprobar si realmente era un coche tan inseguro. Puedes comprobarlo en este vídeo:




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lunes, 9 de julio de 2018

EXPOSICIÓN FIESTAS DE JULIO 2018 PUERTO DE LA CRUZ

Ayer domingo 8 de julio tuvo lugar la exposición de clásicos y antiguos con motivo de las fiestas de julio del municipio de Puerto de la Cruz, tuvimos una nutrida representación con 41 vehículos clásicos y 2 antiguos. Gracias a todos por participar y esperemos que cuenten con nosotros para el próximo año.


































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